Almonacid de Zorita convierte su historia en una gran fiesta medieval

Almonacid de Zorita. 3 de agosto de 2026. La historia volvió a caminar este fin de semana por las calles de Almonacid de Zorita. Lo hizo entre estandartes con la cruz de la Orden de Calatrava, músicos, caballeros, artesanos, bailarinas, personajes mitológicos y centenares de vecinos y visitantes que llenaron el casco histórico en una de las ediciones con mayor afluencia de público de los últimos años del Mercado Medieval. Durante dos intensas jornadas, la villa recuperó el pulso de su pasado para convertirlo en una experiencia compartida que fue mucho más allá de una recreación histórica.

Porque el Mercado Medieval de Almonacid no nació únicamente para ambientar sus calles durante un fin de semana. Surgió hace casi dos décadas con el propósito de recuperar y divulgar uno de los capítulos más relevantes de la historia del municipio, su estrecha vinculación con la Orden de Calatrava, implicando desde el primer momento a asociaciones, colectivos y vecinos en un proyecto común que ha ido creciendo edición tras edición sin perder su esencia.

Ese pasado sigue muy presente en Almonacid. La relación de la villa con la Orden de Calatrava comenzó en 1176, cuando doña Sancha Martínez donó la localidad a la Orden. Con el paso de los siglos, Almonacid fue ganando protagonismo hasta convertirse en cabeza de la Encomienda y del Partido de Almonacid, acogiendo la residencia del comendador y del gobernador y consolidándose como uno de los principales centros administrativos de la Orden en Castilla.

Lejos de recrear una Edad Media genérica, el Mercado Medieval encuentra precisamente en ese legado histórico su principal elemento diferenciador. Buena parte de la programación se inspira en las antiguas Visitas que la Orden de Calatrava realizaba periódicamente para inspeccionar el estado de sus villas, revisar iglesias, caminos, bienes comunales y el funcionamiento de los concejos, un episodio histórico documentado en el extraordinario Archivo Municipal de Almonacid que hoy vuelve a cobrar vida a través del teatro, la música y la recreación histórica.

La concejala de Festejos, Lydia López, recuerda que ese ha sido siempre el objetivo de esta celebración. "El Mercado Medieval nació para recordar nuestra historia y, especialmente, el vínculo que Almonacid mantiene con la Orden de Calatrava. Queremos que quien nos visite disfrute del ambiente, pero también descubra por qué este pasado sigue formando parte de nuestra identidad". La edil agradece además la implicación de las asociaciones locales, de la Biblioteca Municipal, de Professional History, de Protección Civil, de la Guardia Civil -este año han contado con un puesto en el Mercado- y de todas las personas que han contribuido a hacer posible una edición que, a su juicio, "ha vuelto a superar las expectativas".

El alcalde de Almonacid de Zorita, José Miguel López, destaca que el Mercado Medieval es una de las mejores formas de contar lo que es Almonacid. "Durante un fin de semana abrimos las puertas de nuestra historia a miles de personas. No solo mostramos un patrimonio excepcional, sino también un pueblo que trabaja unido para conservar sus tradiciones, dinamizar su economía y ofrecer una experiencia de calidad a quienes nos visitan. Ese esfuerzo colectivo es, sin duda, el mayor éxito del Mercado Medieval", afirma el regidor.

La cuidada ambientación del casco histórico volvió a ser una de las grandes señas de identidad del evento. A la decoración medieval instalada en calles y plazas se sumaron los elementos históricos incorporados por el Ayuntamiento en las últimas dos ediciones de la mano de Professional History, entre ellos la gran cruz de la Orden de Calatrava y los emblemas de las principales órdenes militares con presencia en la Península Ibérica durante la Edad Media, entre ellas las de Calatrava, Santiago, Montesa, el Temple y el Hospital. Todo ello convirtió el recorrido por el mercado en un auténtico viaje al pasado antes incluso de que comenzaran las representaciones.

La recreación cobró vida desde el desfile inaugural, encabezado por Raimundo de Fitero, fundador de la Orden de Calatrava, acompañado por músicos, bailarinas, malabaristas y personajes medievales que recorrieron las calles invitando al público a adentrarse en una villa que, durante dos días, volvió a respirar al ritmo de los siglos XII, XIII y XIV.

La historia se hizo teatro, música y emoción

Desde el primer momento, el XVIII Mercado Medieval apostó por una recreación inmersiva en la que el espectáculo no se concentró en un escenario, sino que se adueñó de todo el casco histórico. Músicos, bailarinas, malabaristas, personajes medievales y seres mitológicos recorrieron de manera ininterrumpida las calles, convirtiendo cada rincón de la villa en un espacio de encuentro entre la historia y la imaginación.

El teatro volvió a ser uno de los grandes hilos conductores de la programación. Inspiradas en la tradición de la commedia dell'arte y en aquellos cómicos ambulantes que durante siglos recorrían plazas y mercados adaptando sus representaciones al público de cada lugar, las distintas funciones combinaron improvisación, humor, participación y divulgación histórica. Títeres, cuentacuentos, teatro de calle y representaciones itinerantes fueron desarrollando un mismo relato que evolucionó durante todo el fin de semana hasta desembocar en los grandes espectáculos nocturnos.

Así, personajes ligados a la historia medieval como Raimundo de Fitero o los caballeros de la Orden de Calatrava convivieron con otros inspirados en la mitología popular, acercando el pasado a pequeños y mayores mediante un lenguaje cercano y participativo en el que el público dejó de ser un mero espectador para convertirse en parte de la propia representación.

Uno de los momentos más esperados volvió a llegar con los espectáculos de fuego que cerraron cada jornada. El viernes, “Los Señores del Bosque” invitó al público a adentrarse en un universo donde la mitología, la música, la danza y la magia reivindicaban el vínculo ancestral entre el ser humano y la naturaleza. El sábado tomó el relevo “El nacimiento del caballero”, una recreación inspirada en la Orden de Calatrava en la que un joven aspirante debía superar distintas pruebas antes de ser armado caballero, enlazando el espectáculo con el pasado histórico que da sentido al Mercado Medieval. Ambas propuestas combinaron interpretación, coreografías, música en directo, malabares y efectos de fuego cuidadosamente adaptados a las medidas de seguridad exigidas por el elevado riesgo de incendios.

La música volvió a desempeñar un papel esencial en esa inmersión histórica. Durante todo el fin de semana, los pasacalles estuvieron acompañados por músicos medievales que llenaron de sonido las calles del municipio, mientras que las noches reservaron dos de los momentos más esperados del programa. El viernes actuó Arrabal Folk, formación surgida en El Pozo de Guadalajara en 1986 y que, por lo tanto, este año celebra cuatro décadas dedicadas a recuperar y difundir el patrimonio musical tradicional de la provincia, acercándolo a nuevas generaciones sin perder su esencia.

La noche del sábado culminó con el concierto de Grimorium, una de las formaciones españolas de referencia en música medieval y recreación histórica. Con una puesta en escena concebida para integrarse plenamente en la atmósfera del Mercado, el grupo ofreció un espectáculo en el que gaitas, tambores, percusiones e instrumentos históricos convivieron con sorprendentes adaptaciones de composiciones contemporáneas, demostrando cómo la música medieval sigue siendo capaz de emocionar y conectar con el público actual.

La programación incorporó también otros grandes atractivos que despertaron el interés de cientos de visitantes. La exhibición de cetrería permitió contemplar de cerca el vuelo de aves rapaces guiadas por halconeros especializados, mientras que el campamento militar medieval acercó al público armamento, equipamiento y formas de vida de la época mediante reproducciones elaboradas artesanalmente.

Especial expectación despertó igualmente la exposición Instrumentos de Tortura y Máquinas de Pena Capital, instalada en el patio del Espacio Cultural El Molino. A través de una amplia colección de reproducciones históricas, la muestra permitió conocer algunos de los métodos de castigo y ejecución utilizados durante la Edad Media y la Edad Moderna, con piezas tan conocidas como el garrote vil, la guillotina o el aspa, además de decenas de instrumentos de tortura que sorprendieron por su complejidad y por el rigor de las explicaciones ofrecidas durante las visitas guiadas.

El público infantil volvió a contar con un protagonismo especial. Las batallas participativas con espadas de gomaespuma, las exhibiciones de catapulta adaptadas a los más pequeños y los numerosos juegos repartidos por el recinto demostraron, una vez más, que el Mercado Medieval de Almonacid de Zorita no solo recrea la historia, sino que invita a vivirla en primera persona.

Un Mercado Medieval hecho por y para Almonacid

Si hay un elemento que distingue al Mercado Medieval de Almonacid de Zorita es el protagonismo que adquieren sus propios vecinos. Más allá de la programación artística, el evento vuelve a convertirse cada verano en un escaparate del tejido asociativo, de las tradiciones y de la hospitalidad de un municipio que entiende esta cita como una celebración colectiva de su historia.

Uno de los espacios más visitados volvió a ser la Biblioteca Pública Municipal, plenamente integrada en la programación del Mercado. Lejos de limitarse a una programación paralela, la Biblioteca volvió a convertirse en un escenario más de la recreación histórica, acercando la Edad Media desde la lectura, el juego y la imaginación.

El taller de marcapáginas medievales abrió la programación cultural con una excelente respuesta de público, a pesar de las altas temperaturas, mientras que el cuentacuentos medieval reunió a numerosas familias. Al día siguiente, el escape room El tesoro escondido en la biblioteca invitó a los participantes a resolver enigmas para descubrir un tesoro oculto, antes de celebrarse la lectura pública de las obras presentadas al II Certamen de Literatura Medieval.

La responsable de la Biblioteca, Mari Carmen Magallares, destaca que el objetivo era que "la Biblioteca también formara parte del Mercado Medieval". La buena acogida del taller de marcapáginas y la participación en el resto de actividades demuestran, a su juicio, que la historia también puede descubrirse jugando, leyendo y despertando la curiosidad de niños y adultos.

La implicación de las asociaciones locales volvió a ser otra de las grandes fortalezas de la cita. Sus puestos, repartidos por el recorrido medieval, no solo ofrecieron productos tradicionales y propuestas gastronómicas, sino que volvieron a convertirse en un espacio de encuentro para vecinos y visitantes, contribuyendo a que el Mercado mantenga el carácter participativo con el que nació hace casi dos décadas.

Especial protagonismo tuvo la Hermandad de la Virgen de la Luz, que instaló su tradicional puesto en la misma puerta de la ermita de la patrona. Allí ofrecía recuerdos de la Virgen, como cintas y abanicos, además de un sorteo benéfico de una obra donada por el artista Alfonso Plaza, destinado a recaudar fondos para la Hermandad.

Su tesorera, Marisol Fernández, explica que el Mercado Medieval es también una oportunidad para abrir las puertas de la ermita a quienes visitan la localidad. "Mucha gente entra un momento para ver a la Virgen. Todo el mundo está invitado". Un gesto sencillo que recuerda que la devoción a la Virgen de la Luz, documentada desde el siglo XVI y mantenida durante generaciones por una Hermandad fundada en 1848, sigue ocupando un lugar central en la vida de Almonacid de Zorita.

También las tradiciones gastronómicas encontraron su espacio en el Mercado. La Asociación de Jubilados y Pensionistas La Tercera Joven volvió a elaborar las populares papartas, uno de los dulces más característicos de la localidad. Elaboradas tradicionalmente para aprovechar la masa sobrante del pan, estas finas tortas fritas espolvoreadas con azúcar forman parte del recetario popular alcarreño y continúan preparándose siguiendo recetas transmitidas de generación en generación. Junto a ellas, la limonada volvió a convertirse en uno de los sabores más buscados del fin de semana.

La oferta del Mercado se completó con cerca de cuarenta puestos de artesanía y gastronomía, entre ellos numerosos expositores impulsados por vecinos y asociaciones de Almonacid, junto a artesanos llegados desde distintos puntos de España. Trabajos en cuero, madera, cerámica, ganchillo, bisutería, pintura o decoración convivieron con tabernas medievales, especialidades a la brasa, cocina argentina y otras propuestas gastronómicas que hicieron del recorrido una invitación permanente a detenerse, conversar y descubrir el trabajo artesanal.

Precisamente ese protagonismo de los puestos locales fue uno de los aspectos más valorados por la organización, al entender que el Mercado Medieval constituye también una oportunidad para dar visibilidad al trabajo que desarrollan durante todo el año asociaciones, colectivos y pequeños artesanos del municipio, generando además recursos para financiar muchas de sus actividades.

El Mercado volvió a reservar igualmente un espacio para la solidaridad. La asociación “Tu Causa, Mi Meta” instaló un puesto destinado a recaudar fondos y sensibilizar sobre el síndrome por deficiencia de CDKL5, una enfermedad rara que afecta al neurodesarrollo infantil. A través de artículos solidarios y materiales divulgativos, los visitantes pudieron conocer más de cerca la realidad de las familias que conviven con esta patología y colaborar con la investigación.

Como resume la concejala de Cultura, Lydia López, "el verdadero éxito del Mercado Medieval está en que todo el pueblo participa". La edil destaca la implicación de asociaciones, voluntarios, Biblioteca, Hermandad de la Virgen de la Luz, comerciantes, Professional History, Protección Civil, Guardia Civil y personal municipal, convencida de que esa colaboración es la que permite que el Mercado Medieval siga creciendo sin perder el espíritu con el que fue concebido, el de recuperar y compartir la historia de Almonacid de Zorita.

Un referente cultural y turístico del verano en La Alcarria

La excelente respuesta del público volvió a confirmar la consolidación del Mercado Medieval de Almonacid de Zorita como una de las grandes citas estivales de la provincia de Guadalajara. Miles de personas recorrieron durante todo el fin de semana las calles del municipio, llenando plazas, establecimientos hosteleros y comercios, en un ambiente familiar que se prolongó desde la apertura del mercado hasta bien entrada la noche.

Para el alcalde de Almonacid de Zorita, José Miguel López, el éxito de esta edición demuestra que el municipio ha sabido encontrar una fórmula capaz de unir patrimonio, cultura, turismo y desarrollo local. "El Mercado Medieval es una de las mejores formas de contar quiénes somos. Recuperamos nuestra historia para compartirla con quienes nos visitan y, al mismo tiempo, generamos oportunidades para nuestros comercios, nuestras asociaciones y nuestros vecinos. Ver las calles llenas y comprobar la implicación de todo el pueblo es la mejor recompensa al trabajo realizado durante tantos meses".

El alcalde quiso agradecer expresamente el esfuerzo de todas las personas que hacen posible esta celebración. "Nada de esto sería posible sin la dedicación de las asociaciones, de la Hermandad de la Virgen de la Luz, de la Biblioteca Municipal, de Professional History, de Protección Civil, de la Guardia Civil, de los trabajadores municipales, de los comerciantes y de los muchos voluntarios que, cada uno desde su responsabilidad, contribuyen a que Almonacid vuelva a ofrecer su mejor imagen. Este Mercado Medieval pertenece a todo el pueblo y ese es, precisamente, su mayor valor".

Con la última melodía resonando todavía entre las calles del casco histórico y el eco de los aplausos tras los espectáculos finales, Almonacid de Zorita despidió una edición que volvió a demostrar que la historia puede convertirse en un extraordinario instrumento de dinamización cultural y turística cuando se vive con rigor, participación e ilusión.

Hace casi dos décadas, las Jornadas Medievales nacieron con el propósito de recuperar la memoria de una villa profundamente ligada a la Orden de Calatrava y de implicar a todo el municipio en la difusión de ese legado. Dieciocho ediciones después, ese espíritu permanece intacto. La historia sigue siendo el hilo conductor del Mercado Medieval, pero son las personas quienes le dan vida. Vecinos, asociaciones, instituciones y visitantes han vuelto a demostrar que el mejor patrimonio de Almonacid de Zorita no solo se conserva en sus archivos, en sus monumentos o en los documentos que narran su pasado, sino también en una comunidad capaz de reencontrarse con su historia para proyectarla hacia el futuro.

 

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